Como ya he comentado en algún post, muchos de los escritos de este blog han empezado a tomar forma durante una carrera por medio del campo. El otro día, en uno de esos momentos, me acordé de un anuncio de hace tiempo en el que salía una de las frases más conocidas de Bruce Lee: “Be water, my friend”
De acuerdo, admito que hay que resulta un poco rarito ponerme a analizar la frase corriendo en medio del campo pero, tal como os dije, esos son mis “momentos para estar solo” y a veces se me conectan las neuronas de la creatividad.
El caso es que me acordé de ese anuncio y me pareció un buen tema sobre el que escribir por dos motivos. Uno de ellos, obviamente tiene que ver con la moraleja que se desprende del vídeo que pongo más abajo: Debemos ser como el agua y tener capacidad para adaptarnos.
Pero es que además, me pareció un símil estupendo para dar una visión un tanto curiosa de lo que son las empresas, los equipos y las relaciones humanas.
Me explico: fijémonos en la composición química del agua. Es algo sencillo, al fin y al cabo no es más que la unión de un par de moléculas de hidrógeno y una de oxígeno. (vamos, el conocidísimo H2O)
Pero esa fórmula (esa combinación de moléculas) es la misma para el vapor de agua y para el hielo ¿cuál es la diferencia entonces? Su comportamiento.
Cuando las moléculas de H2O se comportan de una manera específica, se encuentran en un estado concreto. Si varían su comportamiento, cambian de uno a otro. Siguen siendo las mismas moléculas, es lo mismo en los tres casos (misma composición, mismas uniones, mismo número de partículas…) pero cambiando cómo se comportan, están cambiando sus características y sus propiedades.
Si eso lo tenemos claro desde EGB (o lo que nos haya tocado estudiar) ¿por qué no lo aplicamos en las empresas?
Seamos conscientes de que las mismas personas pueden ser un grupo mediocre, un equipo corriente o un equipo de alto rendimiento ¿cuál es la diferencia? Nuevamente todo depende de los comportamientos, los movimientos y las relaciones que se vayan produciendo.
¿Que no tenemos el mejor equipo técnicamente hablando? Dales la formación que precisen, pero no dejes de trabajar también con las interacciones y los comportamientos.
¿Que somos un buen equipo y queremos alcanzar una meta excelente? Trabajemos en comportamientos y formas de relacionarse.
¿Qué estamos en una situación incierta (como la actual) y necesitamos adaptarnos rápidamente para poder ser competitivos? Ya sabes dónde está la clave.
Lo normal es que no siempre podamos elegir a los miembros de un equipo, de un departamento o de una empresa. Pero es que además, sería absurdo y tremendamente improductivo andar cambiando a todo el personal en función de las necesidades del corto plazo.
¿Qué nos queda entonces? Ser conscientes de que tenemos que conseguir que los comportamientos y las relaciones sean las óptimas. No podemos estar siempre en “estado gaseoso” y ser totalmente volátiles, cambiantes y sin sustancia, pero tampoco debemos anquilosarnos en el inmovilismo del estado sólido del hielo.
Debemos lograr que nuestras empresas sean como el agua.
Tenemos que trabajar para conseguir unos comportamientos que nos permitan fluir, adaptarnos al entorno y a los cambios, y que nos liberen de nuestras “formas” arcaicas, para poder ir más allá de nuestros prejuicios, nuestros esquemas mentales, nuestros hábitos negativos y nuestros miedos.
¡¡¡Debemos ser como el agua y fluir!!! BE WATER, MY FRIEND
