Aquí dejamos la tercer y última entrega de este post. Y, para seguir en la línea de los dos anteriores, aprovecharé otra de las frases de Jobs:
“La única manera de hacer un trabajo genial es AMAR lo que haces”
Así con mayúsculas; no valen las medias tintas. Si no amamos lo que hacemos no nos emocionaremos haciéndolo. Podremos ser técnicamente muy buenos pero nuestra tarea no tendrá alma porque no habremos puesto el corazón en ella y por lo tanto nunca podrá ser genial. Os animo a leer el post de este enlace, que habla un poco más sobre esto.
Aunque parezca un tema recurrente en esta casa, volvemos a intentar reafirmar que son las emociones las que mueven el mundo.
Las emociones se contagian, los pensamientos no. Somos testigos de esta afirmación cada día. Cuando alguien nos habla y pone sentimientos en sus palabras nos hace reaccionar.
En las Escuelas de Negocios, en las que se forman los Directivos, hace tiempo ya que se habla de la Inteligencia Emocional y se enseñan técnicas para desarrollarla. Está bien, pero no es ese el secreto. No nos equivoquemos, una técnica es un proceso racional, no emocional y aquí de lo que estamos hablando es de “enamorarse de lo que haces”
Hablamos de establecer una relación con tus responsabilidades, tus tareas tus equipos, tus retos, tus dificultades, de tal calibre que te haga emocionarte, que no te deje frío, que te indigne cuando no va bien pero que no te lleve a la ira;.
Que te permita renunciar a parte de tus propios intereses en aras de la excelencia.
Que te haga ser capaz de ponerte en el pellejo de tu cliente o de tu competidor para entender sus puntos de vista y comprender sus motivaciones.
Que te anime a levantarte de nuevo cuando te hayas caído porque es más importante seguir que dolerse de las heridas.
Es soñar con los nuevos logros, con el futuro, con la cantidad de cosas que todavía están por hacer.
Es saber que el camino merece la pena aunque tenga cuestas y recovecos.
Es ….como dice Robins en su película El Club de los Poetas Muertos:
¡¡¡¡Saber que la vida es un poderoso drama y que tú puedes contribuir con un verso!!!!
Un Directivo no es lo que cree que es, o lo que pone en su tarjeta: es lo que hace.
Si es capaz de contagiar a su equipo porque le pone emoción a todo lo que hace, porque ama lo que hace y se entusiasma haciéndolo, porque es el primero que sigue soñando con lograrlo, porque les anima a que se equivoquen, a que se arriesguen, a que sigan; porque les ayuda a que no se pierdan en el camino, como la luz de un faro, ¡¡¡¡hará que su trabajo sea genial!!!
