En este post continuamos revisando esos mitos y leyendas que nos encontramos con frecuencia en las organizaciones. Para hacerlo, vamos a coger otra de las frases de Jobs
“A veces cuando innovas cometes errores. Es mejor admitirlos rápidamente y seguir adelante apostando por tus otras innovaciones”
Como Directivos, a veces nos comportamos como niños: nos aferramos a nuestras ideas como ellos a sus juguetes.
Cuando actuamos así, lo único que logramos es retrasar la solución de la situación. Pero reconocer un error es el equivalente a deshacernos de una idea (soltar el juguete).
No miramos hacia delante; seguimos empeñados en aplicar una y otra vez esa misma idea; ¿qué pensamos? ¿que al repetirlo va a funcionar? Estamos tan “orgullosos” de lo que se nos ha ocurrido que persistimos una y otra vez.
Pensemos en lo que Einstein nos decía al respecto: “locos son aquellos que esperan resultados distintos haciendo más de lo mismo” Si algo no funciona, seguir igual sólo me va a traer más de lo mismo.
No se trata de tirar la toalla a la primera dificultad o si de forma inmediata no obtenemos el resultado esperado. La perseverancia y la constancia son muy importantes para tener éxito Hay que seguir, está claro, pero debemos hacerlo de una forma racional. No podemos seguir sin pensar.
Debemos analizar qué es lo que ha pasado; cómo hemos puesto en marcha nuestra idea; qué otras cosas pueden haber influído en que no funcionara y sobre todo qué podemos hacer para que funcione.
En el momento en que dejamos de aferrarnos a repetir lo mismo y pasamos a plantearnos ¿qué pasaría si en vez de ……..? es el momento en el que estamos en condiciones de avanzar.
Repetir una y otra vez la misma alternativa es trabajar en el pasado; preguntarnos de qué otra forma podríamos conseguirlo es mirar hacia el futuro y por lo tanto a la posibilidad de lograrlo.
Si es tan evidente, ¿por qué, entonces, tantas veces seguimos repitiendo el mismo comportamiento, desarrollando la misma idea o alternativa?: porque para innovar tenemos primero que “soñar” Y soñar no es un comportamiento racional, sino emocional.
Cuando nos preguntamos por qué algo no ha funcionado, estamos en una dinámica racional: buscamos causas, datos, hechos,….
Cuando innovamos estamos en un proceso emocional: somos capaces de imagina, soñar, arriesgar,….
Sendas actividades están regidas por sistemas diferentes de nuestro cerebro, los cuales no pueden funcionar simultáneamente. De ahí la dificultad.
Para crear, debemos desconectar nuestro cerebro racional y poner en marcha nuestro cerebro emocional. Es el que rige las ilusiones, la imaginación, la creatividad pero también es el que dirige los miedos.
Si a esto le añadimos los condicionantes sociales del tipo:
° Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer
° Si está probado y funciona para que arriesgar
° No pierdas el tiempo en ideas nuevas; tú hazlo y ya está
° …..
tenemos el pastel completo.
Sin embargo tan válidas como las anteriores son:
° Renovarse o morir
° Son los soñadores los que mueven el mundo
° Vale más una duda que cien certezas
° …..
Eduardo Punset, en su libro “Adaptarse a la marea” nos cuenta que aunque el hombre de Neanthertal, estaba perfectamente preparado para sobrevivir, cazar, alimentarse, protegerse de sus enemigos,… Fueron los hombre de Cromagnon, capaces de “pintar, soñar, imaginar” los que hicieron que la Humanidad avanzara.
Soñemos, pues; imaginemos como nos gustaría que fuera, funcionara, sucediera y luchemos para que sea cierto.
Nos equivocaremos muchas veces en el camino, pero ¡¡¡¡seguiremos hacia delante y construiremos nuestro futuro!!!!