Me gustaría dedicar unas líneas para reflexionar sobre algunos de esos mitos y leyendas que hay en el mundo laboral.
Quisiera comentar alguno de esos conceptos, ideas y creencias que subyacen en numerosos comportamientos y percepciones de la gente cuando tiene personas a su cargo.
Son alguna de esas frases y formas de hacer las cosas que damos “por supuesto” que hemos oído más de una ocasión y que, muchas veces, son la causa de más de una frustración.
Como punto de partida quiero utilizar una de las frases de Steve Jobs que pusimos en un post anterior: “Mi trabajo no es caer bien a la gente. Mi trabajo es hacerles mejores”
En Ixem, nos movemos en muchas empresas diferentes y, con mucha frecuencia, nos encontramos con directivos que no son exigentes con sus equipos ante el miedo de verse rechazados.
Creen que si son benévolos y poco exigentes, conseguirán ser considerados como buenos jefes.
La realidad es que se llevan una gran sorpresa cuando un buen día se enteran que son vistos como “blandos”. Y no lo entienden. ¿Ellos blandos? Pero si precisamente lo que han hecho ha sido cuidarles, no sobrecargarles, comprender que a veces los Objetivos son demasiado exigentes, …
¡Han perdido de vista su Rol!
De la misma forma que un niño cuando crece y se está desarrollando necesita la figura de la autoridad reflejada en su madre y en su padre, las personas ya adultas, para seguir creciendo necesitamos un cierto nivel de exigencia y reto.
La falta de ellos nos condena a la rutina y a la mediocridad y, aunque en un primer momento, nos pueda resultar cómodo, a la larga nos desagrada.
Y el papel de un Directivo es hacer que las personas de su equipo, crezcan, se desarrollen y cada vez hagan mejor su trabajo. De esta forma toda la Organización crecerá y se desarrollará.
Aquellos Mandos que olvidan este rol, están condenando a las personas y por tanto a sus Organizaciones al fracaso.
No siempre es sencillo mostrarse exigente con nuestra gente. Tú sabes que es cierto que están sobrecargados, que las plantillas están ajustadas, que no todo el mundo tiene las mismas capacidades,… SÍ, ES CIERTO, pero a un Líder se le necesita para que ayude a su gente a lograr los Objetivos, a pesar de las dificultades. Y quienes lo necesitan más son los miembros del equipo.
Por eso cuando en su jefe no encuentran a alguien capaz de no hacerles perder de vista el camino y la meta, por muy cercano y benevolente que sea, no lo valoran positivamente
Eso sí, Ser exigente no significa ser un tirano.
Ser exigente significa no perder de vista el Objetivo y ayudar al equipo a que no lo pierda de vista.
Ser exigente significa ser flexible con los caminos, pero nunca con las metas.
Ser exigente significa estar al “quite” para dar un empujón cuando la cuesta es muy pesada, pero no dejar que te bajes de la bicicleta.
Ser exigente significa admitir que te puedes equivocar pero, también, no permitir que sigas repitiendo el mismo error
Ser exigente es comprender que puedes tener carencias pero no conformarse y ayudarte para que aprendas y mejores.
Esto a veces no es sencillo y en el corto plazo, incluso puede tener sus rechazos, pero en el medio, cuando las personas tomamos conciencia de que hemos avanzado y mejorado; que el camino ha sido duro pero que ha merecido la pena, volvemos la vista a atrás y con una sincera sonrisa agradecemos al que nos ha ayudado a conseguirlo.
Si cerráramos lo ojos y pensáramos en ese “personaje” de nuestra vida, personal o profesional, al que recordamos con cariño porque nos enseñó mucho, seguro que identificamos en él o ella esta clase de exigencia.

