Ayer por la tarde, mientras recolocaba mi pequeña biblioteca para hacer sitio a nuevos libros, me encontré con el típico que te recomiendan encarecidamente y que no acabas de entender por qué.
El libro es “El vendedor más grande del mundo” y, pese a que mucha gente lo puede encontrar interesante y hasta útil, a mi no me aportó gran cosa.
El caso es que, una de las cosas que sí extraje de él, es una reflexión que me apetece compartir con vosotros. Y es que Og Mandino (obviamente el autor de dicho libro) plantea una serie de ideas para que demos un paso adelante que nos ayude a multiplicar nuestro valor.
Con la que yo me quedé es con la de que las personas somos como los granos de trigo, y que estos granos de trigo pueden tener distintos destinos:
- Pueden ser puestos en una bolsa y arrojados en un establo para alimentar a los cerdos y otros animales domésticos.
- Pueden molerse, convertirse en harina y, de este modo, servir como ingrediente para la elaboración de pan, galletas, pasta, etc.
- “O puede sembrarse en la tierra a fin de que crezca hasta que sus espigas de oro produzcan mil granos de uno”
No quisiera llevarlo al extremo ni plantearlo tal cómo lo hacen en el libro: “no permitiré que mi vida sea alimento de los cerdos ni sea molida por las piedras del fracaso” (ojo, que visto así no me parece mala filosofía ¿ok?) lo que sí me gustaría es recalcar que todos debemos plantearnos qué queremos hacer con nuestra vida.
Todos podemos hacer muchas cosas con nuestra existencia. Todos podemos abandonarnos y marchitarnos, podemos dejarnos llevar, podemos unirnos a otros para cumplir la voluntad de otra persona, podemos juntarnos para un bien común o podemos optar por “esparcir nuestra semilla” (y no estoy hablando literalmente, que luego os lo tomáis por donde no es)…
Para mí lo importante es plantearnos qué queremos. Para mí, todas las opciones son correctas o válidas. Como decía Ken Wilber
“Todo el mundo está en lo cierto. Todo el mundo tiene razón, al menos de una manera relativa, aunque sea en una parte pequeña y subjetiva”.
Es tan necesario alimentar a los animales como hacer harina o plantar campos. Todas y cada una de las opciones vitales son válidas, que cada uno elija lo que prefiera.
Lo que es una pena es no querer decidir. Lo que para mí resulta un desperdicio, es ni siquiera parar una vez en tu vida y pensar “¿qué me gustaría lograr, qué es lo que quiero?”
No estoy diciendo que siempre podamos elegir y cumplir nuestros sueños (ojala ¿verdad?) pero siempre podemos tenerlos, siempre podemos intentarlos. Tenlos, aunque sean minúsculos o a otra gente le parezcan insignificantes porque, en el peor de los casos siempre puede ayudarte a estar mejor que ahora. No olvidemos que lo importante de una visión no es tanto si la alcanzas o no, sino lo que te ayuda a conseguir por el camino.
Busca tu sueño, busca tu objetivo.
No dejes que ese precioso grano de trigo coja moho y se eche a perder.


Fantástica reflexión. Hace poco leí no se donde un dicho que decía: “No hay que llenar la vida de años, si no los años de vida”. Creo que viene al pelo ¿no?.
Y como decía la canción: “No le quite años a su vida, póngale vida a sus años, que es mejor. Gracias por tu aportación. Un abrazo
un post muy bueno,
saludos y feliz comienzo del Otoño,
Jano
Así da gusto escribir
Muchas gracias.
Me alegra tenerte de nuevo por aquí. Feliz Otoño también (ya viste que hace unos días deseé un buen año algo más en general, ahora lo hago individualmente) Un saludo.
[...] Nelson Mandela decía “No encontrarás pasión con pequeños juegos ni conformándote con una vida menor a la que eres capaz de vivir” así que, vuelvo a insistir: SUEÑA [...]