Tras unos días de estar algo ausente del blog, hoy quiero compartir con vosotros parte de lo que me ha mantenido con la cabeza en otro lado. Por motivos obvios, no puedo concretar las cosas que hemos estado trabajando, pero sí me gustaría haceros partícipes de qué se trataba.
El caso es que, en los últimos dos meses, nos han propuesto dos desafíos.
Desafíos que, por otro lado, para mí tienen una carga emocional especial porque juntan los dos mundos en los que me he formado y trabajado: El mundo del Managment en la empresa y el mundo del deporte.
Es bonito tener la oportunidad de juntarlos, y de ir más allá de unas magníficas intenciones que luego o no llegan a nada, o se quedan en un estupendo día campestre que luego no tiene utilidad en el trabajo. Ha sido interesante buscar actividades que no sean ni el típico out-door, ni la clásica “clase peñazo” pero que sí mezclaran la empresa y el deporte.
¿Por qué estos dos mundos? ¿Qué se puede sacar? Podría estar hablando horas de eso (por eso las elegí en su momento) pero eso lo dejaré para otro post.
Está claro que el deporte ha sido considerado tradicionalmente un medio apropiado para conseguir valores de desarrollo personal y social. Con el deporte se desarrollan: afán de superación, integración, respeto a la persona, tolerancia, aceptación de reglas, perseverancia, trabajo en equipo, superación de los límites, autodisciplina, responsabilidad, cooperación, honestidad, lealtad, etc.
Todos estos valores son considerados positivos, no sólo en la vida personal sino como cualidades de un buen líder. Pero es que, además, son valores universales. No se pierden por cambiar de cultura o de idioma. Son valores que todos entendemos, estemos en España, en Japón o en Polonia.
Los retos que nos han trasladado proponen aprovechar eso y nos plantean una serie de preguntas:
– ¿Cómo desarrollar de manera integral a las personas por medio del deporte?
– ¿Cómo trascender esa práctica y aprovechar los aprendizajes que me brinda, para aplicarlos en mi vida, con mi familia, en mi trabajo?
– ¿Cómo desarrollar e implantar un modelo de liderazgo que la gente “viva”,
entienda y comparta, pero que además trascienda fronteras?
– ¿Cómo hacer eso de forma que sea más que teoría, que sea aprendizaje real?
– …
Creo que hemos encontrado la forma de que las personas, tras vivir una experiencia deportiva, puedan reflexionar y sacar conclusiones para su vida, su trabajo y sus relaciones con los demás. En definitiva, que puedan mejorar su rendimiento y productividad.
Ya os iremos contando los resultados. De momento, las perspectivas son realmente alucinantes.

