Tras unos días de estar un poco dispersos, con prisas, compras, atascos, comidas y familia, poco a poco vamos recuperando al normalidad y volviendo a nuestro día a día.
Volvemos a nuestra realidad y, en muchos casos, lo hacemos con la mochila cargada de buenos propósitos e intenciones de mejorar. Queremos perder peso, dejar de fumar, mejorar nuestra formación o incluso la relación con nuestra pareja…
Pero… ¿cuántas veces esos buenos propósitos se nos han olvidado cuando llega febrero? ¿Cuántas veces vemos cómo esa ilusión y energía que nos llena en Año Nuevo se va diluyendo como un azucarillo con el paso de los días? ¿Qué nos pasa? ¿Es que no queremos conseguir lo que nos hemos propuesto? Claro que sí, queremos, pero muchas veces no sabemos qué tenemos que hacer para que esa ilusión se transforme en resultados.
En este primer post del 2011, quiero aprovechar para mandaros un poquito de energía y un par de ideas simples para intentar que esos propósitos, esos sueños, sean más que pequeñas ilusiones que luego nos hacen sentir mal por no habernos siquiera acercado. Quiero animaros a que hagamos un pequeño ejercicio de reflexión que nos muestre las claves que nos van a ayudar a mejorar nuestra vida.
Tranquilos, no pido que hagáis nada complicado ni difícil de hacer, pero no olvidemos que pequeñas modificaciones sostenidas en el tiempo, provocan grandes variaciones. Si vas de Lisboa a Nueva York y varías tu trayectoria en tan solo un grado cada 100 kilómetros ¿dónde acabas?
Si el resultado de cambiar pequeños hábitos en mi vida es que conseguimos una vida mejor, aunque no sea perfecta, no es mal resultado ¿verdad?
Lo primero que quiero, es recalcar que el poder para conseguir cosas está en la acción. Da igual que tengamos el mejor propósito imaginable, el más completo y ambicioso o el más sencillo, si no hacemos cosas NO LO VAMOS A CONSEGUIR. Podemos tener el mejor plan del mundo, podemos contar con los recursos, la motivación… Si no nos movemos, jamás llegaremos a alcanzarlo. No podemos quedarnos con una declaración de intenciones, tenemos que ponernos a ello y hacer cosas.
Preguntémonos… ¿Qué quiero conseguir? ¿Qué me llevaría a estar mejor, más feliz, más completo? Olvídate de lo que “tienes que hacer” y concéntrate en lo que quieres de verdad. No lo que quiere otra persona sino lo que quieres TÚ. ¿Qué te mueve? ¿qué resultado te gustaría obtener? Y una cosa fundamental: ¿Por qué? ¿qué te aportaría? ¿cómo te sentirías si lo consiguieras? ¿qué va a implicar en otras áreas y a otras personas de tu vida? Piensa en eso, aunque te parezca una tontería, porque tener claras las razones que te mueven y sentirlas como reales, te va a ayudar en los momentos de desánimo (y sin duda los habrá, tenlo claro)
Otra de las cosas que no pueden faltar es el cómo. Ahora que tenemos claro nuestro resultado a conseguir, tenemos que ver cómo lo vamos a hacer. ¿Qué pasos vas a seguir? ¿qué vas a necesitar? ¿a quién le vas a pedir ayuda?
Ya escribimos sobre como hacer los planes de acción en otro post, no voy a incidir en ello, sólo os diré que seáis realistas, tengáis paciencia y no tratéis de pasar de 0 a 100 en un abrir y cerrar de ojos.
Si llevo 30 años fumando un paquete al día, es muy probable que no deje de fumar si corto con el tabaco de un día a otro. Quien sea capaz y quiera hacerlo así, perfecto, pero sé consciente de que eso supone un esfuerzo que quizás no te compense. Hay pasos intermedios no tan radicales que me llevan al mismo resultado. Elige tu modo, traza un camino (tienes que saber cuál es el objetivo, los pasos, tiempos y fases para conseguirlo) y busca el equilibrio entre lo que tienes que invertir y lo que quieres conseguir. Cuando digo invertir, hablo de dinero, esfuerzo y, por supuesto, de tiempo.
No olvidemos que las cosas no se consiguen estilo “embrujada” chasqueando los dedos, siempre tenemos que invertir algo, siempre hay un precio en un sentido o en otro aunque no sea en dinero. Sé coherente y ten claro qué te compensa para llegar a tu objetivo.
Y márcate referencias en ese camino. Ponte puntos que te vayan indicando que vas en la dirección adecuada. Si quieres ir de Madrid a La Coruña y pasas por San Rafael, Medina del Campo y Benavente, sabes que vas bien. Si llegas a Toledo, revisa tu ruta.
En la vida y en la empresa es igual. Hay que marcarse puntos de control, indicadores, hitos, señales… Y hay que hacer seguimientos para ver cómo van y analizar las acciones y los resultados. Tenemos que ver pequeños objetivos, tareas de nuestro plan de acción, pequeños pasos que vamos dando y comprobar que esos pasos nos lleven por el camino elegido. Si mi objetivo es bajar peso y he seguido mi plan de entrenamiento, puede ser en una semana no haya bajado ni un kilo. No te desanimes, eso puede ser por muchos factores.
Analízalo, ajusta el plan y sigue. Pero sobretodo, ten claro que SÍ has hecho cosas y has conseguido resultados. No los que querías, pero son resultados. Ahora toca ajustarlo, eso es todo. Además, si no has perdido de vista tu objetivo, seguro que estarás más cerca.
Y tras este “tocho”… RESUMIMOS:
Si queremos que nuestros propósitos, nuestros objetivos y nuestras metas sean una realidad, debemos:
- Tener clara la dirección. Saber cuál es nuestro objetivo, qué resultado queremos. Y PREGUNTARNOS POR QUÉ. Date un motivo, una emoción, un sentido para ti. Será más fácil que no abandones.
- Ponte en movimiento. HACER COSAS es la base de todo.
- PERSEVERA, persevera y persevera. Date tiempo, sigue, no abandones.
- Traza un plan (ambicioso pero realista), marca unos indicadores y establece los momentos de seguimiento, análisis y ajuste. Comprueba cómo vas, optimiza tus acciones y sigue adelante.
- Y una última cosa… Cuando consigas un resultado CELÉBRALO. Sé consciente de tus pequeños éxitos, valóralos y úsalos como base para logros futuros.
HAGAMOS QUE NUESTROS PROPÓSITOS DE ESTE AÑO, NOS LLEVEN A CONSEGUIR COSAS.
FELIZ 2011

[...] los pasos a partir de ahí, hemos escrito algún post sobre planes de acción, fijar parámetros, planificar, objetivos, etc. Sólo quería escribir unas líneas, comentarlas con vosotros e invitaros a pensar [...]
[...] os animo a que los “propósitos de Año Nuevo” esta vez sí nos sirvan para algo. Os animo a que aprovechemos este momento en el que empieza el [...]