Sé profesional en tu trabajo y conseguirás buenos resultados.
Añade pasión y los resultados serán sobresalientes.
Creo que esta frase de Donald Trump es una buena manera de ilustrar lo importantes que son nuestras
emociones y actitudes en la vida y en el trabajo. No voy a hablar de Inteligencia Emocional, pero sí quiero hacer un pequeño comentario en relación a ésta. Y es que somos personitas con sentimientos, inquietudes, miedos, deseos… y no podemos olvidarlo ni menospreciarlo. A pesar de que la cultura en la que nos hemos criado se haya centrado en el cerebro, potenciando y primando las ideas, la racionalidad y la lógica, somos un 90% de emociones y solamente un 10% de racionalidad.
No hablo de no ser profesionales o de renunciar a los procesos, los objetivos, el análisis. Por favor, ni se os ocurra. Pero seamos conscientes de que por muy convencido que estés de que TIENES que hacer algo, si no QUIERES hacerlo, no vas a conseguir los mismos resultados por mucho que te esfuerces.
Si sólo “tienes” que hacerla, te va a costar más, no vas a poder centrarte tanto, no vas a dar el 100% de lo que podrías, te va a suponer más esfuerzo, más estrés o te va a hacer más infeliz. Es un hecho. ¿O es que te implicas igual en algo que para ti es importante que en algo que te imponen? Sabes que no.
No hay más que ver un partido de fútbol entre los empleados de una empresa, si todos nos esforzáramos igual en nuestro puesto de trabajo que en el campo de juego, qué resultados tan distintos conseguiríamos ¿verdad?
De acuerdo… No siempre podemos hacer lo que queremos y muchas veces nos obligan a hacer cosas que “nos repatean”. Eso no lo puedo negar, siempre habrá cosas que no nos gusten.
Pero piensa una cosa, encontrar un sentido a esa actividad lo cambia todo. Ver un objetivo en lugar de una obligación, te va a hacer afrontar la misma actividad de un modo totalmente distinto.
No es lo mismo ver nuestro trabajo como una “obligación fastidiosa para ganar dinero”, que como un “paso necesario para algo mejor” o como algo que te llene.
Es fundamental no perder de vista nunca qué es lo que tú quieres conseguir.
Cuando tengas que hacer algo piensa porqué vas a hacerlo, cuáles son los motivos que A TI te importan, qué es lo que TÚ buscas, qué te ha movido a ese trabajo o ese campo, qué quieres lograr… Te resultará más agradable, seguro.
Da igual que leas el libro de un multimillonario estadounidense (Donald Trump) o de un gurú del Coaching (Tony Robbins) o incluso del Dalai Lama, TODOS hablan de que es fundamental buscar un propósito en lo que haces.
Cuando afrontes una tarea plantéate cuál es tu objetivo, qué quieres conseguir y por qué. Y si además eres capaz de “traducirlo” en algo que te motive, multiplicarás tus resultados. Es decir, exprésalo de una manera que a ti te aporte algo.
Para mi no es lo mismo “tener que dar un curso o hacer una sesión de trabajo” que “dar una herramienta que les facilite su trabajo o ayudarles a sentirse bien con sus tareas y conseguir resultados” Es la misma actividad, pero totalmente distinta ¿verdad?
¿Y tú? ¿Cómo puedes traducir tus “tengo que hacer” a “quiero conseguir esto porque…”? Dale un sentido a tu actividad y exprésalo de manera motivante…
¡Ponle pasión!
La pasion es el motor de nuestras vidas.Sin ilusion por hacer algo, nuestro trabajo se vuelve monotono y pierde sentido.
Si tienes un porqué, encontrarás siempre un cómo.
una entrada genial,
saludos!!
Muchas gracias Jano… He de reconocer que este es un post que me apetecía escribir (me lo pedía el cuerpo)
Ojalá siempre encontremos un sentido y no nos dejemos llevar por “los malos pensamientos”
Gracias de nuevo. Un saludo
[...] no habremos puesto el corazón en ella y por lo tanto nunca podrá ser genial. Os animo a leer el post de este enlace, que habla un poco más sobre [...]