No puedo evitar sorprenderme cuando, hablando con directivos de empresas, les sigue llamando la atención que desde Ixem, propongamos ideas para cuidar los distintos aspectos de la persona y que defendamos que eso mejora el rendimiento.
Lo más sorprendente de esto, es que lo que les llama la atención no es otra cosa que el hecho de que se valoren los papeles personales, familiares y sociales (como el de padre, amigo, el que disfruta de los hobbies o incluso el que cuida el propio estado físico)
Este mes, durante un par de sesiones de trabajo con directivos, hemos hablado de este tema y, de verdad, parece que descubren un mundo nuevo.
No sé, quizá es por la forma en que me he criado o por las experiencias que he tenido durante mi vida, pero veo como algo obvio que para ser una persona completa hay que conseguir un equilibrio entre todos y cada uno de esos aspectos.
No creo que nadie discuta que las personas estamos formados por distintas “partes”, que tenemos distintos roles. Nuestra vida se compone de distintos fragmentos que, aunque están muy diferenciados, están interconectados y se afectan unos a otros.
Esas partes son entre otras la familiar, la personal, la laboral, la física, la mental, la social…
Cada persona le da la importancia que quiere a cada parte, cada uno establece su equilibrio, sus prioridades, sus mínimos.
Está claro que no vamos a compartir todos los mismos niveles ni valores, pero el hecho es que hay un mínimo. Además, algo fundamental que debemos entender es que no puede faltar equilibrio y que, todas y cada una de las partes, afectan al resto (es un sistema, todo está relacionado)
No podemos olvidarnos de ningún aspecto, ni agrandar en exceso otro. Todo tiene consecuencias.
Esto es como un sistema cerrado de vasos comunicantes, en el que el líquido es el tiempo y la atención que dedicamos.
Este sistema está cerrado e interconectado. El líquido es el que hay, si ponemos más líquido en uno, tenemos que quitarlo de otro y viceversa.
El aspecto que a veces olvidamos es que cada uno de esos vasos tiene unas “marcas” que nos indican un mínimo y un máximo para que el sistema esté en equilibrio.
Cuando el líquido sobrepasa una de esas marcas aparecen los problemas.
Si “llenamos” en exceso el vaso laboral hay algún aspecto que queda vacío y eso afecta a todo el sistema. Si el que llenamos es el social, nos olvidamos del personal y del laboral, etc.
Sólo obtendremos satisfacción si hay equilibrio. Sólo podremos concentrarnos en lo que estamos haciendo si hay equilibrio. Sólo podremos dar lo mejor de nosotros mismos si hay equilibrio.
Si uno de mis vasos se vacía, me va a “reclamar el líquido” (la atención y el tiempo) y me va a distorsionar en los demás.
No puedo ser eficaz, ni concentrarme, si no hay equilibrio. No puedo ser bueno en mi trabajo, en mis relaciones sociales y no puedo dar lo que se espera de mí en ninguno de los aspectos, si descuido alguno de los otros.
Somos nosotros los que definimos nuestros mínimos, pero debemos ser conscientes de ellos y respetarlos, o siempre tendremos la sensación de que nos falta algo.
Siempre sentiremos que no estamos dando el 100% (sea en el vaso que sea) y eso afecta a los demás.
Tener problemas en casa me afecta en el trabajo. Tener mala salud me afecta en mi estado de ánimo y, por lo tanto, en otros aspectos. Estar incómodo en el trabajo me lleva a ser menos sociable con mis compañeros y, a veces, a pagarlo con la familia o amigos…
Todo está relacionado, todo tiene que estar equilibrado.
Si creemos en esto y lo llevamos al mundo laboral veremos que respetarlo conlleva muchos beneficios.
Si como empleados, compañeros o jefes entendemos esto, podremos centrarnos en nuestro trabajo, tendremos mejor actitud, estar más integrados, se reducirá el absentismo, aumentará la motivación…
Al final, lo importante es que podremos ser más productivos y encima seremos más felices… ¿se puede pedir más?

[...] 2010 por ixem La Semana Santa es un momento fantástico para aplicar lo que comentamos en el escrito anterior, dedicar tiempo al descanso mental, limpiar el cerebro de preocupaciones y dedicarnos a la familia, [...]
Muchas gracias por las dos recomendaciones de los enlaces, muy interesantes y me serviran para aplicarmelos.
Todo en su justa medida es bueno, y la virtud esta en eso, en el equilibrio.
Seguimos en contacto, nos vemos en los blogs!!
saludos!!
Jano
Gracias, intentaremos seguir resultando de utilidad.
Un saludo.